El 90% de los adiestramientos que unen al perro con su amo consiguen más resultados
Llanos Esmeralda García | ALBACETE Domingo, 29 de abril de 2012
ISABEL MARTINEZ
Los cuidadores piden a gritos adiestrar a su perro, pero no todas las personas están capacitadas para llevar a cabo este proceso de enseñanza, porque adiestrar es fortalecer un comportamiento bajo una orden más o menos prevista y, en este caso, con una recompensa que necesita de los conocimientos y seguimientos necesarios.
Los cuidadores parten del hecho de que sus animales ya saben hacer todo lo que quieren: sentarse, tumbarse, venir a nuestro lado o estarse quieto. Lo que no saben es hacerlo cuando nosotros queremos y qué señal en concreto debemos usar para expresar nuestra voluntad. Eso es lo que el animal necesita aprender. Una visión de éxito que se basa en una buena educación y adiestramiento del perro que dependerá mucho de la capacidad de aprendizaje del dueño en este tema y, por supuesto, de la capacidad del educador para ayudar a ambos y hacerse entender. Así, el animal aprenderá mediante comprensión, porque entiende lo que estamos pidiendo de él.
Y es que el mejor amigo del hombre necesita una serie de cuidados y una correcta educación que determinará la relación que se establece entre el dueño y el animal, por eso, mediante juegos, ejercicios y prácticas ofrecen recursos eficaces para enfrentarse a la educación y formación de sus mascotas. Hacer pensar al perro es el objetivo fundamental que persiguen desde Arrocan, club albaceteño dedicado al adiestramiento canino, que en la actualidad cuenta con 26 socios inscritos. “Lo principal es el vínculo afectivo con la persona, más del 90 por ciento de los que lo siguen tienen buenos resultados”. “No nos vale un adiestramiento donde la persona tenga el perro atado y lo vaya dirigiendo, queremos que vaya suelto y haga caso al dueño”, explicó la presidenta del Club, Marisa Jaquero. “Cuando el dueño está vinculado al perro, se le puede tener suelto y es ahí, realmente, cuando empezamos a practicar la obediencia, porque el perro quiera trabajar, cuando no quiera lo dejamos. En eso se basa el vínculo, un método cognitivo emocional que no se utiliza mucho en Albacete, nosotros hacemos que el animal piense”.
Educación
La persona necesita conocer los principios básicos de la educación canina, pues a través de ella buscarán el estado emocional correcto del perro para prevenir los problemas de comportamiento y mejorar la convivencia con las mascotas, una relación estableciendo lazos afectivos. Esos, destacó Jaquero, que se trabajan mediante juegos cognitivos a través de la obediencia, siempre en positivo, con refuerzos de comida y de juego. Una serie de ejercicios a los que se añade el refuerzo social, es decir, que “con una mirada o con un 'muy buen chico’ conseguimos educarlo”. Jaquero comentó que, por ejemplo, cuando hay agresividad por parte del perro, el método tradicional es pegarle un tirón a la correa, pero “eso es contraproducente porque el animal se pone a la defensiva”, mientras que “con un ejercicio de atención, como mirarnos a los ojos, el perro desconecta, se centra y deja de tener agresividad”. Gritos, empujones, tirones de correa sólo sirven para desorientar al perro. El animal se estresará y cada vez estará menos motivado y abierto a aprender cosas nuevas. “Las correas le enseñan a tirar”, explicaba Jaquero. En contraposición el premio, aporta todo lo que el castigo no hace. “Cada vez que premiamos al perro fortalecemos el comportamiento que nos acaba de ofrecer, invitándole a repetirlo más a menudo. La relación dueño-mascota se hará cada vez más estrecha y el perro estará deseando colaborar y aprender para recibir los elogios o ricos bocados que su amo le tiene preparado cada vez que haga algo bien como forma de recompensa”, detallaba la entrenadora Marisa Jaquero.
http://www.elpueblodealbacete.com/noticias/18342-el-90-de-los-adiestramientos-que-unen-al-perro-con-su-amo-consiguen-mas-resultados/#.T51a8JtS7qU.facebook
Y es que el mejor amigo del hombre necesita una serie de cuidados y una correcta educación que determinará la relación que se establece entre el dueño y el animal, por eso, mediante juegos, ejercicios y prácticas ofrecen recursos eficaces para enfrentarse a la educación y formación de sus mascotas. Hacer pensar al perro es el objetivo fundamental que persiguen desde Arrocan, club albaceteño dedicado al adiestramiento canino, que en la actualidad cuenta con 26 socios inscritos. “Lo principal es el vínculo afectivo con la persona, más del 90 por ciento de los que lo siguen tienen buenos resultados”. “No nos vale un adiestramiento donde la persona tenga el perro atado y lo vaya dirigiendo, queremos que vaya suelto y haga caso al dueño”, explicó la presidenta del Club, Marisa Jaquero. “Cuando el dueño está vinculado al perro, se le puede tener suelto y es ahí, realmente, cuando empezamos a practicar la obediencia, porque el perro quiera trabajar, cuando no quiera lo dejamos. En eso se basa el vínculo, un método cognitivo emocional que no se utiliza mucho en Albacete, nosotros hacemos que el animal piense”.
Educación
La persona necesita conocer los principios básicos de la educación canina, pues a través de ella buscarán el estado emocional correcto del perro para prevenir los problemas de comportamiento y mejorar la convivencia con las mascotas, una relación estableciendo lazos afectivos. Esos, destacó Jaquero, que se trabajan mediante juegos cognitivos a través de la obediencia, siempre en positivo, con refuerzos de comida y de juego. Una serie de ejercicios a los que se añade el refuerzo social, es decir, que “con una mirada o con un 'muy buen chico’ conseguimos educarlo”. Jaquero comentó que, por ejemplo, cuando hay agresividad por parte del perro, el método tradicional es pegarle un tirón a la correa, pero “eso es contraproducente porque el animal se pone a la defensiva”, mientras que “con un ejercicio de atención, como mirarnos a los ojos, el perro desconecta, se centra y deja de tener agresividad”. Gritos, empujones, tirones de correa sólo sirven para desorientar al perro. El animal se estresará y cada vez estará menos motivado y abierto a aprender cosas nuevas. “Las correas le enseñan a tirar”, explicaba Jaquero. En contraposición el premio, aporta todo lo que el castigo no hace. “Cada vez que premiamos al perro fortalecemos el comportamiento que nos acaba de ofrecer, invitándole a repetirlo más a menudo. La relación dueño-mascota se hará cada vez más estrecha y el perro estará deseando colaborar y aprender para recibir los elogios o ricos bocados que su amo le tiene preparado cada vez que haga algo bien como forma de recompensa”, detallaba la entrenadora Marisa Jaquero.
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